¿Estamos preparados para una burbuja?

Iniciando el último tercio del año 2020, estamos inmersos en una nueva estructura de vida social, cultural, económica y deportiva.

La pandemia del covid-19, con sus apremios, ha dejado totalmente obsoleta nuestra estructura de convivencia y supervivencia, así también en los deportes, particularmente en el básquetbol, del que estamos necesitados por los valores que promueve, y por el claroscuro de alegría y tristeza, inherente al triunfo y derrota.

Los fans de la diosa naranja estamos tristes por la falta de acción en los rectángulos y, sin duda alguna, queremos ver acción, ojalá pronto.

La primera organización cestera, a nivel mundial, en mover “ficha” en tiempos pandémicos, fue la prestigiosa y espectacular NBA.

Cerraron Disney para jugar con el sistema de burbuja.

La administración central de la NBA y el poder Ejecutivo de USA, con el Presidente Donald Trump a la cabeza, determinaron una hoja de ruta la cual ha permitido la vuelta y continuidad del deporte-espectáculo (¿o espectáculo-deporte?), saciando así la ansiedad de los seguidores de la naranja a nivel mundial.


¿Estamos en condiciones de implementar el sistema de burbuja cestera en Chile para posibilitar el retorno del básquetbol competitivo profesional? Si fuera posible, ¿serviría dicho sistema de estrictos protocolos sanitarios para una competencia de características internacionales?

Me adelanto en responder negativamente a ambos cuestionamientos.

Se sabe que para los Juegos Panamericanos, Santiago 2023, el básquetbol no cuenta al día de hoy -y en el futuro próximo- con un gimnasio en donde se pueda jugar la competencia, ni con un recinto de entrenamientos adecuado para dicho efecto.

En cuanto a infraestructura cestera; ¿en qué se ha avanzado desde los Juegos Sudamericanos del año 2014 como para aspirar a ser un serio candidato que albergue una competición internacional?

La ministra del Deporte se pronunció hace poco respecto del Hockey Césped en vistas a los Juegos Panamericanos, pero en lo referido al baloncesto no hubo ni un guiño de amable cortesía y consuelo, lo que tiene sumamente preocupados a los dirigentes de FebaChile, particularmente a Irán Arcos, su presidente.

Lo he venido diciendo en varios espacios de opinión desde el inicio de la pandemia, el covid-19 ha dejado de manifiesta nuestra precariedad organizacional y, sobre todo, nuestra fragilidad en cuanto a estructura cestera.

Una cosa es el derecho a soñar de que podemos hacer las cosas, lo que es sin objeción alguna inalienable, pero se debe soñar desde el principio de realidad y en ello claramente estamos al debe.

Como ejemplo de lo expuesto valga lo que sigue: LNB ha pedido confirmar a los equipos profesionales su participación en las próximas competencias que se inician en enero de 2021, el 09 de Octubre. Sin embargo, hay clubes que recién tomarán dicha decisión, de suma importancia, la primera semana de dicho mes.

Todo indica duda, por lo mismo, indecisión; y por qué no decirlo, improvisación.

Son tiempos convulsos y de amarga inquietud.

Finalizo compartiendo un poema de mi creación en donde hago manifiesta la añoranza por el básquetbol y la magia de sus encantos.

Saludos cordiales.

LA NARANJA AÑORADA
Manuel Martin Trujillo

Se sufre sin verte
Diosa Naranja
Sembrando magia
En los rectángulos

Las gradas no entienden
El porqué de tanto abandono
La duela no siente
Tus latidos anaranjados
Y habita lejos
Muy lejos
De su razón de ser

Los cáñamos lloran
Tu ausencia en los aros
Lloran de impotencia
Al no poder acariciarte

¡Oh, diosa de la fantasía!
¿Cuándo vendrás a consolarnos?

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