El regreso del básquet, una prueba para todos

Si todo se desarrolla según lo programado y si el Covid-19 logra ser controlado en grado suficiente, volverá a rebotar la Naranja sobre las canchas.

Los hinchas de los equipos nacionales quieren ver acción y los jugadores también.  Y claro que se hace necesario el regreso del básquet; por su dinámica vertiginosa; por los valores que le sustentan y promueve, sobre todo por el hecho de ser un deporte cooperativo; por su condición de catalizador y conductor de emociones y variadas energías; porque es el segundo deporte en nuestro país en cuanto a cultores y seguidores, etc.

Nuestros equipos nacionales, con la excepción de Deportes Castro, han dado el sí para volver a jugar en enero de 2021 y desarrollar el baloncesto según las condiciones impuestas por las implicancias de la pandemia mundial que nos azota. 

Son tiempos de crisis y es en ellas en donde aflora el ingenio de la persona humana para superar los obstáculos.

Es en esta nueva realidad en donde se hace necesaria una conciencia cooperativa genuina, dispuesta a confiar más allá de sí misma, valorando el aporte de todos, haciéndose partícipe de un proyecto común al cual contribuyen con honestidad y responsabilidad todos los actantes comprometidos en él.

Es a todas luces una tarea mayor, la que l pondrá a prueba la sapiencia de la dirigencia en todos los niveles, el profesionalismo de los basquetbolistas, el liderazgo y conocimiento de los directores técnicos, la competencia de los profesionales de la medicina deportiva en sus variadas especialidades, además de otras profesiones ligadas a la actividad.

También la hinchada cestera deberá adaptarse para una nueva forma de animación y apoyo a los equipos de su preferencia. 

Ya no habrá bombos ni platillos en los aposentos, pasaron los tiempos de las serpentinas y los rollos de papel surcando el espacio de los recintos de juego, los cánticos y los gritos, estos últimos bastante destemplados en varias ocasiones.

Son tiempos distintos y todos los amantes de la diosa Naranja deberemos informarnos y aprender más, por ende valorar en grado sumo el deporte que nos convoca y apasiona.

Estamos ansiosos y queremos ver de vuelta la Naranja, pues necesitamos de la alegría generada por ella, la que nos permite retomar nuestra cotidianeidad más conscientes de las posibilidades de realización dentro de una sociedad que, a pesar de las dificultades y las crisis, avanza hacia el futuro creyendo positivamente que puede ser feliz.

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