Al igual que la selección masculina el resultado no fue el que estaba proyectado. Sin embargo, hay un grupo de jugadoras con gran proyección.

Un sabor amargo quedó en la delegación femenina U18 de Chile tras quedar en el sexto lugar del Sudamericano disputado en Buenos Aires, pese a que las expectativas eran de conseguir puestos de avanzada.

Sin bien el arranque fue excelente ante Venezuela (73-53), los siguientes duelos ante Uruguay (47-59) y Colombia (53-64) dejaron la sensación de que se pudo hacer algo más, en especial ante la celeste, que pudo haber cambiado la historia de la Rojita Cestera en el Sudamericano.

Quizás acá quedó en evidencia la falta de competencia interna, tan golpeada por medidas restrictivas sanitarias derivadas del covid-19.

En la segunda fase Chile cerró un Sudamericano con más sufrimiento y fastidio.

Ante Bolivia ( 68-60) la Rojita sufrió en demasía ante una selección que mostró al igual que la U18 masculina un alza en el básquet altiplánico.

Ya por el quinto puesto ante Ecuador (28-59) Chile fue un fantasma en la cancha. Donde dio la impresión de que todo lo mostrado en la fase de grupos fue un espejismo. Incluso había algo de fastidio.

Claramente el sexto lugar no dejó conforme a nadie, aunque hay lecciones que se sacaron para mejorar, como que varios países están creciendo y Chile no puede quedarse en el camino. El potencial de un grupo de jugadoras que debe ser cuidado y mejorado por los clubes y competencia interna, quizás este sea el talón de Aquiles que más ha costado para el proceso formativo nacional.

Más competencia y especialidad formativa siempre han sido la clave en todo este proceso.

Por PSN

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